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Monterroq-Natzerer de Borbón Álvaro III de Martí y Martín

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Cuando era muy pequeño quería ser famoso, después, con 12 años, quise ser inmortal, desde entonces mi máxima ambición, que no hahecho más que crecer, ha sido la de llegar a convertirme ni más ni menos que en mí mismo, y estoy cerca de conseguirlo. "El mundo se ha quedado dormido en su ignorancia pensando como va a despertar en su sabiduría."

"Longa Manus Calami."

"Si muero no me habré dejado morir, sino que el destino humano me habrá matado."

"Los genios no tenemos derecho a morir."

El panal sin límite

Corrige, define y causa admiración
6月16日

Felipe IV.

Un retrato de atemporal textura, trazado con palabras limadas y pincel carnoso que ponen un rostro de amargura a la española tristeza de la abulia.
 
Disfrútenlo con salud.
 
 
Felipe IV
 
 
Nadie más cortesano ni pulido
que nuestro Rey Felipe, que Dios guarde,
siempre de negro hasta los pies vestido.
 
Es pálida su tez como la tarde,
cansado el oro de su pelo undoso,
y de sus ojos, el azul, cobarde.
 
Sobre su augusto pecho generoso,
ni joyeles perturban ni cadenas
el negro terciopelo silencioso.
 
Y, en vez de cetro real, sostiene apenas
con desmayo galán un guante de ante
la mano blanca de azuladas venas.
 
 
Manuel Machado.
 
 
6月14日

Regresos.

Damas y caballeros, niñas y niños, españoles todos.
 
En primer lugar he de presentar mis más sinceras disculpas por este largo, aunque no deseado, período de ausencia virtual.
Durante prácticamente un mes me he visto envuelto y superado por una serie de circunstancias que no vienen al caso referir, pero que sin duda, espero que tarden decenios en repetirse, ya que me han dejado desagradable e indeleble marca y han supuesto para mí un violento aprendizaje.
 
Pero pasando a otros asuntos, si cabe y merece mencionarse que en estos días de solitaria singladura en El panal sin límite, entre varios acontecimientos he celebrado mi décimo noveno aniversario, he podido deleitarme con las nuevas imágenes de la esperadísima superproducción española Alatriste y además, que no es cosa baladí, he empezado con los temidos exámenes de junio en el Universo de la Intelectualidad (el primero de ellos, Teoría, Técnica e Historia de la Imagen Fija, ya superado) que me mantendrán ocupado las tres próximas semanas.
 
Bueno, pues esto es todo. Sólo quería dar señales de vida y hacer saber que sigo aquí aunque no publique tan a menudo como deseara; pero tranquilícense vuesas mercedes que tendré tiempo sobrado en este estío para devolver a tan querido lugar el status que le corresponde y que nunca debió abandonar.
 
Sin más, reciban un sincero y afectuoso saludo de su seguro servidor.
 
 
 
Álvaro de Martí y Martín-Armario.
Málaga, a 14 de junio de MMVI.
5月21日

El código Da Vinci.

"¿Y si la historia más grande jamás contada sólo fuese una gran mentira?"
 
 
 
 
Poco más de dos horas dura la adaptación cinematográfica del best-seller más leído de los últimos años que dirige un nombre con tanta resonancia en Hollywood hoy en día como es Ron Howard.
Con un presupuesto millonario y una polémica que ha sido su mejor publicidad, El código Da Vinci se adentra ahora en la pantalla grande para contarnos las aventuras histórico-detestivescas de sus dos protagonistas, Robert Langdon y Sophie Neveu, encarnados respectivamente por el siempre eficaz Tom Hanks y la francesa Audrey Tatou.
 
El argumento, que tantos ríos de tinta ha hecho correr estos últimos meses y ha despertado iras y pasiones encontradas a partes iguales, ha pasado a convertirse prácticamente en una nueva leyenda popular.
Según la novela y el filme, Jesús de Nazaret, como buen judío de su época, habría tenido descendencia con su esposa, María Magdalena, la cual habría huido hasta el sur de Francia en busca de refugio; entroncándose después su prole con los reyes merovingios y llegando por vía directa hasta nuestros días, donde los últimos herederos del linaje vivirían protegidos por una sociedad secreta conocida como el Priorato de Sión, quien también es el magno guardián de una de las reliquias más conocidas de la Historia: el Santo Grial. Sólo que este, no es exactamente una copa...
 
Bajo este planteamiento comienza la película, cuya primera y trepidante secuencia, rodada en el interior de la bellísima Gran Galería del Louvre, nos muestra el asesinato de Jacques Saunière, conservador del museo y que resultará ser el último gran maestre de esa orden secreta, además del erudito abuelo y tutor de la criptóloga Sophie Neveu.
La chica, con ayuda del experto en simbología Robert Langdon, deberá resolver los acertijos que dejó Saunière antes de morir, inspirados todos en los trabajos de Leonardo Da Vinci, para hacerse con el Santo Grial antes de que su mayor enemigo lo encuentre y lo destruya para siempre.
Este enemigo, y es aquí donde surge una de las principales polémicas del guión, es la Iglesia Católica Romana, que por medio de su brazo ejecutor, el Opus Dei, hará lo necesario para evitar que el secreto de la vida de Cristo salga a la luz, perdiendo así siglos de poder y control sobre la Humanidad.
 
Aunque con un elenco de actores más que considerable, El código Da Vinci  no da la talla todo lo que debiera.
De lo mejor de la cinta es la interpretación, a ratos magistral, del inglés Sir Ian McKellen, quien encarna a Leigh Teabing, un historiador británico obsesionado por la leyenda del Grial. Hanks, en un papel que no admite muchos matices, lo hace lo mejor que puede para mantener el peso de la trama argumental; mientras que Tatou o los personajes Aringarosa (Molina) y Silas (Bettany), prácticamente reducen su actuación a un segundo plano que pasa sin pena ni gloria, exceptuando algunas escenas en flash-back.
Da la impresión, cuando se sale del cine, que muchos de los personajes, con personalidades tan fuertes y definidas, no se han desarrollado y aprovechado lo suficiente a tenor de la gran producción en la que se encuentran.
 
La trama argumental en sí, como apuntaba anteriormente, comparte la misma esencia con la obra homónima de Dan Brown, cuyo nombre y fortuna han aumentado notablemente de nivel con las últimas querellas por plagio que han lanzado distintos autores especializados en estos temas.
El guión como digo, puede considerarse una segunda versión del libro, con algunos cambios que para mi gusto, van a peor, y algunas secuencias esperadas por los conocedores de la historia que no aparecen, pero que seguramente contenga la edición en DVD más adelante.
El ritmo de la película pasa de ser intenso, con una rapidísima sucesión de secuencias en los dos primeros tercios del filme, hasta llegar a un final que se alarga más de lo debido en explicaciones y desenlaces. El punto de inflexión lo marca la llegada de los protagonistas al Château Villete, residencia de Teabing, donde los lectores de El código Da Vinci  se sentirán como metidos dentro de las páginas más reveladoras del texto, cuando el espectador es partícipe de la verdadera historia del cristianismo y de Jesús y María Magdalena.
 
A estas alturas, creo que resulta baladí ponerse a criticar los errores históricos y descriptivos que posee el guión, que los hay y son apreciables para quien sepa siquiera un poco de Historia Antigua y Medieval. Ante todo, ha de quedar claro que esta es una película-novela de ficción a pesar de las declaraciones que el autor haya hecho de su obra para promocionarse.
A pesar de los ataques de algunos sectores de la Iglesia (especialmente del Opus Dei, que aparece reflejado casi como la suma de todos los males) y de grupos que ciegamente creen en las palabras de Dan Brown, la certeza histórica que se tiene de la influyente figura de Jesucristo es tan vaga que hace perfectamente admisible toda teoría al respecto; pero esto no significa que para llegar al supuesto que más convenga se haya de tergiversar o readaptar la realidad histórica. En su día, películas como La última tentación de Cristo  o Yo te saludo, María, fueron puestas en tela de juicio por la Fe cristiana en tanto que puganaban con la tradicional e inamovible doctrina católica.
 
Pienso, y esto es por tanto mera opinión personal, que cada uno, como bien dice el lema de la película, ha de buscar la verdad por sí mismo y para ello, debe revisar la Historia y el pasado para comprender mejor su presente y estar preparado ante el futuro inmediato. Cada cual es libre de pensar y de hacer oír lo que piensa, pero ha de entenderse que en el derecho de expresión, no está contemplado el insulto ni la difamación o el libelo; y que la verdad, no es más ni deja de ser más a fuerza de repetirla a gritos.
 
Como bien se lee, esta es después de todo una película que no deja de ser interesante, aunque sólo se vaya a verla para comprobar de qué se escandaliza medio mundo y por qué una entidad tan influyente como es la Iglesia ha puesto el grito en el ciielo ante su exhibición.
En resumen, una cinta efectista y entretenida, con buenos actores y escenarios de auténtico lujo, todo ello regado con una atmósfera de misterio y una polémica que posiblemente, harán de El código Da Vinci  uno de los filmes del año.
 
Disfrútenla con salud.
 
 
Álvaro de Martí y Martín-Armario.
Málaga, a 21 de mayo de MMVI.
5月15日

Imitación de viejo.

Porque ya al final del espejo se empieza a ver una imagen diferente, la voz ha de aprender el idioma de los reflejos hasta que una mano enlutada, apague sin remedio la luz.
 
Disfrútenlo con salud.
 
 
Imitación de viejo
 
 
Luz de fuente pervertida
y una voz que no se oye
ahogarán el sufrimiento
de los escalones mutilados;
ahogarán la risa de los ángeles
que aún tienen las alas
empapadas de piedra.
Una estrella de caramelo
decidiendo el último paso
en el borde del mármol plañidero,
donde son besos los disparos,
alzará el vuelo y remontará
los caños
que escupen esperanza sin piedad.
Violentamente las violetas
contagiarán valor a sus padres,
y en una tierra de lengua rígida,
una bañista
escuchará el ruido del barro roto
y recordará la soledad de los
balcones.
Esponjas llenas de sangre
escalando por las páginas abiertas
y un niño sin juguetes
imitando a un camaleón,
chocarán dentro de un lienzo
donde están prohibidos los cristales.
Donde aflora un manantial
de miedos,
de demonios,
de todo.
Todo enturbiando la vista.
Todo estigmatizando miradas.
Todo matando los ojos
mientras las bocas callan.
Por miedo construyo caminos,
túneles y palomares sin origen;
por miedo del miedo
entierro las fichas de un dominó
dispuesto en orden de muerte;
porque los demonios ya hablan de mi muerte;
porque la Rosetta de mi vida
la escribieron los muertos,
embriagados del aroma de mi cuna,
envidiosos del cielo y del presente;
inconformes hasta el último segundo
de mi agonía.
Pero ahora, cuando el todo y las cosas
ya no duran,
y un arpa monocorde
aúlla su postrer son en carne viva,
¿quién aceptará este cáliz
con la amarga cicuta de mis ojos?
Mi corazón de adelfas separado del pecho,
injerto ya en un árbol futuramente doloroso,
llora pensativo.
Llora y grita fuerte, apretando con la mano
una cadavérica semilla
muy cerca de un naipe descubierto.
 
 
A aquella que, estando cerca, no me ha de mirar nunca.
 
Álvaro de Martí y Martín-Armario.
Málaga, a 15 de mayo de MMVI.
 
 
5月11日

Arte bizantino III.

 
 
Pantocrátor
 
Siglo XII
 
Iglesia de Cefalú, Palermo
5月10日

La canción del pirata.

Tantas veces la hemos leído u oído recitada y aún así, esta brisa que golpea el corazón a barlovento e hincha nuestro ánimo para surcar mares de luces y sombras, no ha perdido ni un ápice de su reconfortante potencia.
Aún nos emociona, nos embriaga y nos pone una espada en la mano para retar en un duelo a muerte a nuestro sombrío gemelo de la duda, a nuestro eco triste de diaria soledad que nos arrastra al silencio.
Pero mientras que se mantengan bien dibujadas las líneas que van de la roda al timón del alma, mientras siga cantando el pirata que llevamos dentro, en cualquier combate prevalecerán siempre las alas de la Victoria.
 
Disfrútenlo con salud.
 
 
La canción del pirata
 
 
Con diez cañones por banda,
viento en popa a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín;
 
bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.
 
La luna en el mar riela,
y en la lona gime el viento
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
 
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul;
 
-"Navega velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío,
ni tormenta, ni bonanza,
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.
 
Veinte presas
hemos hecho
a despecho,
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies."-
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
 
Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra,
que yo tengo aquí por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.
 
Y no hay playa
sea cualquiera,
ni bandera de esplendor,
que no sienta
ni derecho
y de pecho
a mi valor.
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
 
A la voz de ¡barco viene!
es de ver
como vira y se previene
a todo trapo escapar:
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.
 
En la presas
yo divido
lo cogido
por igual:
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
 
¡Sentenciado estoy a muerte!;
yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna entena
quizá en su propio navío.
 
Y si caigo
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
de un esclavo
como un bravo
sacudí.
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
 
Son mi música mejor
aquilones
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.
 
Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado
arrullado
por el mar.
 
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.
 
 
José de Espronceda.
 
 
5月8日

Doña Florinda la Cava.

Doña Florinda la Cava
 
 
 
 
 
A principios del siglo VIII d.C., en la antigua Hispania ahora gobernada por los visigodos, existió un noble, de la familia del Rey Witiza, cuyo nombre ha pasado a la Historia como sinónimo de la más baja traición y deslealtad, uniéndose a otros como el de Bellido Dolfos o el propio Judas.
Este hombre, fue el tristemente famoso Conde Don Julián.
 
Se cuenta que una hija suya, conocida como Doña Florinda la Cava (palabra derivada del árabe y que significa "prostituta"), hermosa doncella de la corte goda de Toledo, tenía por costumbre bañarse desnuda junto con sus damas en las riberas del río Tajo.
Quiso la Fortuna que un día, la muchacha se adentrara sola en las aguas fluviales, sin saber que muy cerca, el mismísimo Rey Don Rodrigo, último de los reyes visigodos, la estaba contemplando extasiado, perdiendo por entero toda noción del tiempo.
Tal fue el deseo y el ardor del joven Rey que, no pudiendo hacer oídos sordos a su desbordante pasión, saltó al cauce y en la quietud del lugar, sedujo a Doña Florinda.
 
El rumor de este furtivo encuentro se fue extendiendo con rapidez, hasta que finalmente llegó a oídos del propio Don Julián, quien se sintió profundamente ofendido ante tal afrenta y perdió todo atisbo de cordura planeando su venganza.
De este modo, el pérfido conde se alió con los hijos del fallecido Witiza, quienes eran pretendientes al trono real, para derrocar a Don Rodrigo.
En la búsqueda de aliados para unirse a su causa, Don Julián pactó con las fuerzas musulmanas del norte de África, entregando la ciudad de Ceuta, de la cual era gobernante, al caudillo árabe Musa ibn Nusayr, con la promesa de que sus tropas le ayudarían a expulsar a Don Rodrigo del poder.
Musa aceptó el trato y poco después, siendo ya el año 711 y mediante la gestión conjunta de Don Julián y también felón arzobispo Oppas, los ejércitos musulmanes al mando del General Tariq ibn Ziyad, cruzan el estrecho de Gibraltar invadiendo la Península Ibérica, para derrotar al Rey Don Rodrigo en la Batalla de Guadalete, donde caerá combatiendo.
Sin embargo, rompiendo su promesa, los árabes no se limitarán a servir de apoyo a las pretensiones del Conde Don Julián, sino que iniciarán la conquista de toda Hispania hasta que en pocos años, todo el territorio del antiguo reino visigodo, a excepción del defendido por el primo de Don Rodrigo, Don Pelayo de Asturias, será ocupado y transformado durante ocho siglos.
 
La joven Doña Florinda, al enterarse de la muerte de su amado en la lucha y no pudiendo resistir el dolor, se arrojó al río donde aquella mágica vez ambos se conocieran para ahogarse en las frías aguas del Tajo.
 
Dice la leyenda que el espectro de la Cava, apenado por saber que fuese su culpa que España se perdiera, vagó durante años por esa zona de Toledo, causando gran pavor a aquellos que juraron haber visto su silueta en las noches de lluvia y viento; en las oscuras noches toledanas.
El misterio y el silencio en torno a esta aparición durarón hasta que un humilde ermitaño, a petición del atemorizado pueblo de Toledo, escuchó al fantasma de Doña Florinda en confensión y absolviéndola, pudo descansar al fin en paz para alivio de los hombres y mujeres toledanos.
 
Hoy en día, por la Ciudad Imperial, aún se escuchan los ecos de aquella hermosa y triste leyenda, y la gente del lugar, todavía baja a visitar aquel lugar donde Doña Florinda y Don Rodrigo se amaron; lugar que ha pasado a la posteridad con el nombre de "Baños de la Cava".
 
 
 
 
 
Romance nuevamente rehecho de la fatal desenvoltura de la Cava Florinda
 
 
De una torre de palacio   se salió por un postigo
la Cava con sus doncellas   con gran fiesta y regocijo.
Metiéronse en un jardín   cerca de un espeso ombrío
de jazmines y arrayanes,   de pámpanos y racimos.
Junto a una fuente que vierte   por seis caños de oro fino
cristal y perlas sonoras   entre espadañas y lirios,
reposaron las doncellas   buscando solaz y alivio
al fuego de mocedad   y a los ardores de estío.
Daban al agua sus brazos,   y tentada de su frío,
fue la Cava la primera   que desnudó sus vestidos.
En la sombreada alberca   su cuerpo brilla tan lindo
que al de todas las demás   como sol ha escurecido.
Pensó la Cava estar sola,   pero la ventura quiso
que entre unas espesas yedras   la miraba el rey Rodrigo.
Puso la ocasión el fuego   en el corazón altivo,
y amor, batiendo sus alas,   abrasóle de improviso.
De la pérdida de España   fue aquí funesto principio
una mujer sin ventura   y un hombre de amor rendido.
Florinda perdió su flor,   el rey padeció el castigo;
ella dice que hubo fuerza,   él que gusto consentido.
Si dicen quién de los dos   la mayor culpa ha tenido,
digan los hombres: la Cava   y las mujeres: Rodrigo.
5月7日

Apunte.

 

 

No me hables de tu raza, de tu credo o de tu religión, háblame sólo de tu dolor

 

 

Frey Angelo de Mojana di Cologna

 

LXXVII Gran Maestre de la Soberana Orden de Malta

5月5日

El Crismón.

 
 
El Crismón, también conocido más correctamente como Monograma de Constantino, es uno de los símbolos más importantes y famosos de las primeras comunidades cristianas.
En un primitivo origen, parece ser que provenía de un antiguo emblema caldeo del dios del Cielo, o bien, como han planteado algunas teorías modernas, pudiera ser una forma modificada del glifo egipco llamado "Ankh" o cruz ansada, ya que una de las representaciones del Crismón, sólo aparece una única línea horizontal cortando al conjunto.
También es un dato curioso señalar que, si se unen las puntas de la Estrella de David mediante líneas interiores, el resultado es una forma sospechosamente similar a la del Crismón.
 
La versión tradicional de este símbolo corresponde a la unión de dos letras griegas: ji (X) y rho (P), que formaban el principio de la palabra Cristo. En un principio lejano, sólo se empleaba la primera letra, pero su uso común tal y como lo conocemos hoy, comenzó a generalizarse tras ser empleado por el emperador romano Constantino I el Grande como estandarte de sus tropas, el famoso Lábaro, durante la campaña contra el General Majencio, que fue derrotado en el año 312 en la decisiva batalla del Puente Milvio.
Según la leyenda, Constantino vio aparecer una señal en el cielo: una cruz dorada que aparecía junto a las palabras In Hoc Signo Vinces  (con este signo vencerás). A la mañana siguiente, el césar ordenó a los aquilíferos que este símbolo luciera en la cabecera de todos sus estandartes, logrando así una gran victoria que influyó mucho a la hora de conceder libertad religiosa al cristianismo un año más tarde mediante el Edicto de Milán.
 
A partir de entonces, el Crismón empieza a normalizar su forma (aparecía inscrito en el interior de un círculo, que ha sido interpretado como una identificación de Cristo con el Sol Invictus, que a la sazón era el culto imperante en la Roma del momento) y a ser acuñado en las monedas del Imperio, así como ya abiertamente, va siendo empleado como elemento identificativo en multitud de templos y casas.
Más adelante, especialmente hacia el final del Imperio de Occidente, será la divisa del ejército y un símbolo de poder de los gobernantes, que lo lucirían en sus escudos. Uso este que sería mucho más claro en la época de los grandes emperadores bizantinos.
 
Durante la Alta Edad Media, comienzan a añadírsele al Crismón otros elementos destinados a dotarle de más significado y belleza, como las letras alfa y omega, en representación de Principio y Final de todas las cosas, la letra S enroscada en el tallo de la rho, y la inclusión de una nueva línea horizontal que partiese a la vez a las otras dos letras, simbolizando así a la cruz bautismal de 8 radios.
Según los paradigmas arquitectónicos del momento y del lugar donde apareciese, la forma del Monograma de Constantino fue variando y llenándose cada vez de más simbolismo, hasta quedar en una elaborada y recargada forma que, en ocasiones, perdía todo su sentido de sencillez original.
 
 
5月3日

Día Mundial de la Libertad de Prensa.

Día Mundial de la Libertad de Prensa
 
 
 
 
Existen dos clases de personas:
las que aprenden una lengua para pedir silencio
y las que aprenden muchas para decidir la mejor manera de callarse.
 
 
Álvaro de Martí y Martín-Armario.
 
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